Espacio publicitario disponible
Cotizaciones del día

Dólar Oficial

$1.535

0.00%

Dólar Blue

$1.555

0.32%

Dólar Tarjeta

$1.995,50

0.00%

Euro

€1.706,69

1.12%

Real

R$299,24

0.57%

Azúcar Tucumán · 50kg

$36.375

1.18%

Azúcar Int. · Londres N5

US$24,707

95.29%

Azúcar Int. · EEUU N11

US$423,29

2255.54%

Bioetanol de caña ($/L)

1.083

1.03%

Bioetanol de maíz ($/L)

992.806

1.00%

RESILIENCIA VS. SUPERVIVENCIA

“Trabajar ya no garantiza poder sostener un negocio”: el duro diagnóstico ante la parálisis del comercio tucumano

La titular de la Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán, Gabriela Coronel, expuso el crítico escenario de las pymes locales, acorraladas por caídas en las ventas de hasta un 64% y el desplome de la ocupación en las galerías céntricas.

PorTendencia de noticias
15 oct, 2026 04:00 p. m. Actualizado: 15 oct, 2026 04:00 p. m. AR
“Trabajar ya no garantiza poder sostener un negocio”: el duro diagnóstico ante la parálisis del comercio tucumano

La crisis económica en el comercio de San Miguel de Tucumán alcanzó niveles críticos, marcados por una drástica contracción en las ventas de hasta el 64%, la falta de rentabilidad en el 80% de las pymes y un vaciamiento inédito de locales en las galerías del área céntrica. En este contexto de parálisis productiva y ahogo financiero por el incremento incesante en alquileres, servicios y presión fiscal, la presidenta de la Cámara de Comercio capitalina, Gabriela Coronel (foto inferior) hizo pública una severa reflexión donde remarcó que la actividad se encuentra al límite operativo, advirtiendo el drama social y humano que enfrentan los propietarios de los negocios para sostener sus fuentes de empleo y evitar el cierre definitivo de sus persianas.

En su pronunciamiento, la dirigente mercantil sostuvo que el sector atraviesa “una de las crisis más difíciles de los últimos tiempos para el sector comercial. Una crisis que se siente todos los días, detrás de cada mostrador, en cada persiana que se levanta y en cada comerciante que hace cuentas para intentar llegar a fin de mes”.


Al detallar los factores que desencadenaron este escenario, la referente institucional identificó: “El bajo poder adquisitivo de nuestros clientes, el incremento de los productos importados, el contrabando de mercadería, los alquileres y los servicios que, en muchos casos, superan nuestra capacidad de facturación. A esto se suma la caída de las ventas, la presión impositiva y una realidad que golpea cada vez más fuerte: trabajar ya no garantiza poder sostener un negocio”.


GABRIELA CORONEL COMERCIO.jfif

Desde la propia Cámara aportaron datos cuantitativos que respaldan este estado de asfixia: el 80% de las pequeñas y medianas empresas no registra rentabilidad, al tiempo que afrontan costos fijos ineludibles como ajustes trimestrales en los contratos de alquiler, elevadas tarifas en el suministro eléctrico, cargas laborales e imposiciones impositivas con retenciones del 5% sobre la facturación bruta. Esta brecha estructural provocó una sangría ininterrumpida de unidades comerciales e impidió la renegociación de alquileres en la zona metropolitana.


La reconversión del centro y el desplome en las galerías


La imposibilidad de cubrir los gastos fijos modificó la fisonomía del microcentro tucumano. Mientras que históricamente la desocupación de un local comercial se cubría en menos de 30 días, en la actualidad los inmuebles permanecen deshabitados por tiempo indeterminado. La situación se profundiza en las más de 14 galerías comerciales de la capital —ejes históricos del consumo del Norte Grande—, donde el nivel de ocupación cayó por debajo del 60%, obligando a firmas tradicionales a encoger sus formatos o cerrar sus puertas.


Al analizar esta pérdida de previsibilidad en comparación con años anteriores, Coronel rememoró: “Conocíamos los costos y los beneficios de nuestra actividad. Sabíamos que había meses buenos y otros difíciles, pero existía un equilibrio. Trabajábamos, vendíamos, facturábamos y ese margen de rentabilidad nos permitía reinvertir, hacer crecer nuestros negocios y proyectar nuevas oportunidades”. Y contrapuso: “Hoy, ese equilibrio se rompió. Y las generaciones que vienen detrás nuestro se encuentran con una presión constante: ¿cómo se sale de este túnel? ¿Cómo se construye un futuro cuando el presente consume todos los recursos y el esfuerzo parece no alcanzar nunca? En muchos casos, ni siquiera logran encontrar la luz al final del camino, porque sienten que ese final no llega”.

Uno de los tramos más complejos expuestos por la titular de la entidad comercial alude a la dificultad de preservar los puestos de trabajo en un entorno donde los costos corrientes sobrepasan los ingresos operativos: “Un comerciante no solamente debe cuidar su economía. También tiene la responsabilidad de sostener una estructura de trabajo de la que dependen otras personas y sus familias. Y quienes conocemos el valor de generar empleo sabemos que despedir a un colaborador no es una decisión que se toma a la ligera”.


comercio tucuman.jfif

En esa línea, Coronel graficó el impacto subjetivo del ajuste en las nóminas salariales: “No estamos acostumbrados a decirle a una persona que ya no podemos pagarle su sueldo. No tenemos el corazón de acero para prescindir de alguien que cumple un rol fundamental dentro de nuestra empresa, que nos acompaña, que conoce el negocio y que forma parte de nuestra historia. Sin embargo, llega un momento en el que la falta de ventas nos obliga a tomar decisiones que nunca hubiéramos querido tomar. No porque ese trabajador no sea necesario, sino porque los números ya no cierran”.


Finalmente, la representante empresarial cuestionó la desprotección que atraviesa el sector privado ante la acumulación de deudas y compromisos financieros: “Mientras tanto, los acreedores reclaman. Los proveedores esperan sus pagos. El alquiler vence. Llegan las facturas de los servicios, los impuestos y los sueldos. Y nosotros seguimos buscando la manera de sostenerlo todo. Porque detrás de cada empresa hay una familia que también tiene que comer, vivir y afrontar sus propias obligaciones. ¿Quién cuida al comerciante cuando ya no puede más? ¿Quién ve a esa persona que se levanta todos los días para abrir su negocio, aun cuando sabe que posiblemente no venda lo suficiente para cubrir sus costos? ¿Quién escucha al que lleva meses haciendo malabares financieros para evitar cerrar las puertas? El comerciante también se cansa. También tiene miedo. También siente angustia. Y, sin embargo, al día siguiente vuelve a intentarlo”.

publicidad

Más de economía

publicidad